El cimbronazo cultural del desastre en Cromagnon - segunda entrega


En esta segunda entrega del Especial que hemos titulado "El cimbronazo cultural del desastre en Cromagnon" publicamos dos nuevas entrevistas a periodistas de la escena musical en Argentina: Luciano Zampa y Augusto Dallachiesa.

Luciano Zampa es periodista radial en @NacionalRock937 y gráfico en @RevistaG7. Contenidos en lucianozampa.com

¿Cómo te parece que impactó el desastre de Cromagnon en la escena musical argentina? ¿La reconfiguró de alguna manera? ¿Hay particularidades destacables? En su momento fue total el impacto y la modificación de ciertas normas de control y seguridad. Por el lado de las bandas también ya que había mínimos espacios -o ninguno- para tocar. Sin embargo, por condición humana y argentinismo puro, el tiempo pasó y creo que la rigurosidad en los controles dejó de ser tal. Sobre las bandas no sabría decirte en detalle hoy si continúan con las esquirlas del aquel impacto. Por lo menos noto menos recitales en espacios cerrados. ¿Cuál fue según tu experiencia la huella que dejó la tragedia en la escena independiente?

Musicalmente me animo a decir que ninguna. Hoy ya no. En cuanto a las presentaciones, un poco lo que señalé en la respuesta anterior. Desconozco si hoy se volvió un espacio más profesional en cuanto a las formas de contrataciones. Sí creo que la toma de conciencia fue total, al menos hasta hace unos años. El hecho siempre está presente cada vez que aparece una bengala, de eso no hay duda. Pero nos resistimos a tomar esos hechos en serio cuando pasa el tiempo; nos olvidamos hasta que sucede. Nos cuesta aprender. ¿Te parece que mejoraron las condiciones de seguridad?

Mejoraron en cuanto a la obligatoriedad de ciertas normas. Pero no como deberían. No solo hay que obligar a tener matafuegos en regla, puertas de emergencia que funcionen, etc,, sino que hay que hacer cumplir esas normas, y ahí es donde creo que nos "relajamos". Tampoco tengo pruebas para decirte que las coimas siguen existiendo. Pero conozco el país en el que vivo... ¿Hay más/menos/igual espacios en las ciudades que conocés?

No sabría darte una respuesta firme. Estimo que menos en cuanto a una gran capacidad de público. Sí en los años posteriores a la tragedia. Hoy, eso mismo que pasó ocurre con las fiestas electrónicas. Vas a ver que en un tiempo todo volverá a la "normalidad". ¿Existe alguna relación entre la catástrofe y la actualidad de la cultura en Capìtal y GBA (festivales, sponsors, músicos profesionales/amateurs, apoyo al arte, etc)?

Para mí, hoy no. Esa respuesta pasa por otro lado. Desde un cambio sociocultural, de consumo musical, artístico en general y temas económicos y de negocios de las marcas. Cada vez está más claro que si algo no representa un negocio para alguien, la cosa no funciona.

Augusto Dallachiesa es conductor y productor en http://www.radiouniversidad.unlp.edu.ar/. Anteriormente, pasó por Radio Provincia y publicó en IndieHearts, Diario Hoy en la Noticia y Diario De Garage, entre otros medios.

¿Cómo te parece que impactó el desastre de Cromagnon en la escena musical argentina? ¿La reconfiguró de alguna manera? ¿Hay particularidades destacables?

Dada la magnitud del hecho y las circunstancias en las que se dio, hubo un impacto fuerte, pero no sólo en lo que respecta a lo musical, sino también en cuanto a lo social. Lo primero que hay que decir es que esa forma de entender a la música -tanto como ritual, como misa- que pregonaban grupos como Callejeros retrocedió varios casilleros a partir de ese día, un poco por responsabilidad propia y otro poco por responsabilidad ajena (la mala prensa, el repudio público). Y lo que es más evidente aún es la reconfiguración que surgió a partir de esto, con otras bandas que se permitieron abrir el juego mucho más, alcanzando a otros sectores de la sociedad, pero cuidando el espectáculo y otras cuestiones formales por el miedo a caer en la misma historia. Existió una intención manifiesta de hacer las cosas de forma más prolija, de tomar más recaudos, incluso desde la propuesta musical y estética; puede sonar hasta chocante, pero que un grupo como La Beriso haya teloneado a los Rolling Stones habla a las claras de que, en algún punto, algo cambió para esas bandas y ese público.

¿Cuál fue según tu experiencia la huella que dejó la tragedia en la escena independiente?

La escena independiente la terminaron conquistando otros artistas, ni mejores ni peores, pero distintos. La gente se acercó a otras propuestas que antes parecían morir en el intento de llegar lejos y los grupos consagrados se quedaron firmes, cómodos en su posición, porque la ola no los llevó puestos. En paralelo con Cromagnon se da la aparición de grupos como El Mató a Un Policía Motorizado, que empezaron siendo el germen de una movida que, a fin de cuentas, terminó alcanzando el escenario del Primavera Sound, algo impensado allá por 2004. En una década, la configuración del rock independiente local fue moldeándose al calor de lo que iba escuchando el público en Argentina y ese oído mutó muchísimo. Pensándolo detenidamente, no me parece una casualidad el cambio de paradigma, ni tampoco un hecho aislado, aunque siga habiendo público para todos los gustos. Es más: En consonancia con este cambio estético, musical, cultural y social, los escenarios también se transformaron de acuerdo al artista en cuestión. Incluso nacieron espacios nuevos para los músicos emergentes, tal vez más reducidos e íntimos.

¿Te parece que mejoraron las condiciones de seguridad?

En los grandes clubes, teatros o espacios por el estilo se incrementaron (o mejor dicho, se extremaron) las medidas de seguridad, aún con argumentos contradictorios e insólitos. Así y todo, hace algunos meses, en la ciudad de La Plata, en un recital de Carajo, alguien tiró gas pimienta y se tuvo que suspender el show. Es decir, el papel de los operativos de seguridad para recitales y eventos similares continúa sin brindarle al espectador las garantías del caso. Para colmo de males, se confunde seguridad con persecución a toda costa, sobre todo a los escenarios más chicos: En estos últimos años, en La Plata hubo múltiples clausuras a centros culturales y espacios alternativos (como La Mulata, Jacarandá y C.C. Olga Vázquez, entre otros) por quejas vecinales o la no aplicación de una ordenanza (la 11.301), que plantea un registro para que los Espacios Culturales puedan funcionar bajo un marco regulatorio. El Estado, en este sentido, concede el diálogo, pero también se contradice con sus acciones. Invita a plantear las reglas del juego, pero también clausura a su antojo, poniendo trabas burocráticas que no aportan nada a la solución de la problemática. El ejemplo más claro lo vivimos con el Bar Pura Vida que, ante cada clausura, tuvo que sortear infinidad de trámites para poder reabrir sus puertas, aún teniendo los papeles en regla. Lo positivo de todo esto es que se abrió un panorama para la acción, generada entre los propios centros y espacios culturales, que pujan por funcionar como tales: En La Plata existen la Ronda de Espacios Culturales Autogestivos (RECA) y la Unión de Centros Culturales Alternativos y Artistas de La Plata (UCECAA), dos de los principales colectivos que impulsan el debate en la ciudad.

¿Hay más/menos/igual espacios en las ciudades que conocés?

Es un ida y vuelta constante, pero siempre está latente la sensación de que se cierran más lugares y se abren unos pocos. Hay una suerte de revival de las casas culturales o casas particulares que se abren esporádicamente para que toquen bandas, se realicen exposiciones o se difunda otro tipo de actividad cultural. Eso se veía mucho a fines de los 90´s o arrancando el 2000 y ahora, con tanta clausura o cierre, parece ser una alternativa potable. Los espacios más grandes, quizás, terminan siendo los beneficiados con todo este asunto, aunque sea de forma indirecta, porque pierden a su más inmediata competencia, por más pequeña que esta sea. Y lo peor es que siempre hay algún interés económico en el medio que permite que se bajen algunas persianas, incluso con aval del mismo Estado.

¿Existe alguna relación entre la catástrofe y la actualidad de la cultura en Capital y GBA (festivales, sponsors, músicos profesionales/amateurs, apoyo al arte, etc.)?

Hay un acercamiento del Estado al rock, pero con la idea de disciplinarlo, dándole un status de profesionalidad que, para el grueso del público, termina siendo chocante. El Concurso Rock BA, que da la posibilidad de ser parte de Ciudad Emergente, es una prueba cabal de que el Estado quiere marcar la cancha en ese sentido, busca encuadrar al rock bajo sus propias estipulaciones. No obstante, en estos casos (como ocurrió con Ciudad Emergente o con eventos para la difusión de otros géneros musicales, como el desaparecido Festival Internacional de Folklore de Buenos Aires -FIFBA-/Festival del Bosque), las curadurías saben captar artistas que antes no figuraban ni por asomo en las grillas o el Line Up. Al mismo tiempo, se abrió el juego para la llegada de festivales más grandes, de nivel internacional, que supuestamente cuentan con una organización más depurada y, aún así, los operativos de seguridad siguen flaqueando (un herido durante el recital de Snoop Dogg en el Personal Fest de 2007) o se vuelven rigurosos para controlar nimiedades.


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