¿Por qué vemos a los desastres como naturales?

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Claudia Natenzon, en 1998,

sobre las inundaciones en la Argentina:

 

  • El problema aparece por un orden natural dado.

  • El tratamiento es coyuntural y sensacionalista.

  • El inundado o el afectado es un objeto que debe ser removido en el territorio como una piedra, una casa, un coche, que no tiene nada que decir.

  • La obra dura es la única solución que se propone, obra que después, finalmente, no se concreta pero que en el imaginario de la gente aparece como única.

  • El financiamiento es en cascada, los recursos no llegan al objetivo que realmente se desea llegar, al problema que se desea solucionar.

  • Hay una fragmentación social de los grupos involucrados en la catástrofe.

  • Las respuestas son espontáneas y aparecen de forma desordenada.

  • Se da lugar a actitudes especulativas.

  • La gente va generando resistencia a las ordenes de la autoridad.

  • Las explicaciones que se dan son monocausales.

La concepción errónea y perniciosa ha cobrado vigor y consiste en atribuir los desastres que nos ocurren al comportamiento y actuación maléfica de la naturaleza. Se ha remplazado a los poderes sobrenaturales (o dioses) por las fuerzas naturales y lo que antes era considerado castigo divino ahora se le llama castigo de la naturaleza. Esta mal interpretación es propalada, muchas veces inconscientemente, por los medios de comunicación y va calando la conciencia, generando también fatalismo e inmovilismo, cuando no reacciones voluntaristas e ineficaces.

 

El fatalismo o pesimismo, en este caso surge de la impotencia que siente el hombre con respecto a la naturaleza, a la cual ve como su progenitora, como la fuente de sustento y, por tanto, dueña de la vida.

Gilberto Romero y Andrew Maskrey

 

“Es importante destacar que, en estos eventos, la Naturaleza manifiesta su energía, pero no su 'agresividad', 'furia', 'castigo' no es 'implacable', menos aún 'violenta' o 'infernal', no 'azotó a nadie'... etc, etc. Estos calificativos e hipotéticas acciones nos generan una "percepción" de que la Naturaleza es una entidad casi humana. No es así. Nosotros, la población, la sociedad, la comunidad, está presente con sus múltiples vulnerabilidades”. - Gloria Bratschi

“En la medida en que los seres humanos perdemos la capacidad de dialogar, esto es de comunicarnos, con nuestro entorno, nos vamos volviendo vulnerables y los fenómenos propios de ese entorno se van convirtiendo en amenazas”. - Gustavo Wilches-Chaux

“Mientras un gran terremoto siempre llama la atención, aun cuando no cause una gran mortalidad, es contrastante que el desastre permanente que experimentan grandes sectores de la población todos los días, no es generalmente percibido o interpretado como tal” - Andrew Maskrey

“En relación a las llamadas amenazas  socionaturales y antropogénicas, la naturaleza solamente juega un papel  de soporte o trasfondo, de insumo no definitorio. En su concreción como eventos con características de “amenaza” siempre intervienen de forma crítica acciones (u omisiones) humanas, base de la construcción social del riesgo”.

Lizardo Narváez, Allan Lavell y Gustavo Pérez Ortega